Sahara en 3 días Marrakech Fez

En el desierto siempre  preguntas  por que la mayoría de personas sentin fascinación por el desierto. Aparentemente nada tiene de especial… sólo arena, piedras y polvo. Sin embargo, hay algo mágico en el desierto que hace que, en cuanto lo pisas, aflore en ti sentimientos lejanos… perdidos en la infancia, en los sueños o en la imaginación.

El desierto Erg Chebbi, « Merzouga »  uno de los mejores desiertos de dunas de Marruecos. Donde realmente sientes vivo.  Para abrazar la arena, revolcarnse en ella y sentir su suave tacto escurrirse entre los dedos.

Si hay un desierto prototipo, ese es Erg Chebbi, « Merzouga »  Es el desierto que te imaginas cuando cierras los ojos. Dunas de arena de cientos de metros de altura; un color anaranjado áureo; formas redondas, sinuosas, femeninas.

Montar  en un dromedario y balanceándo con su peculiar forma de andar, pensár en el encanto del desierto.  Quizás fuera de esas cosas que te ocurren cuando estás ante un fenómeno de la naturaleza. Sientes esa grandeza, te sientes parte de ella y, por eso, te sientes tan bien. La vida se ha parado aquí, ahora. No hay nada más importante que esto. El sol se esconde detrás de una duna y va desapareciendo el color naranja poco a poco. El cielo se va oscureciendo y comienzan a brillar millones y millones de estrellas. Una preciosa cúpula para tan especial santuario.

En el campamento, « Haimas Nomada » las telas de colores de las haimas lo cubren todo. Volver  a sentir que puedes ser feliz con muy poco. ¡Viajar es Vivir!